Cumulonimbos: No Pasar

enero 16, 2008

The Man Who Rode the ThunderEl 28 de Agosto de 1959, el coronel William H. Rankin de la fuerza aérea estadounidense, salió a volar en un Vought F8U. En su camino se encontró con un impresionante cumulonimbo que ascendía hasta la estratosfera. Rankin, para librarse de semejante estructura, ascendió con intención de pasar por encima de ella. Pero la suerte no estaba con él ese día…

Cuando estaba pasando por encima de la nube, el motor de su F8U dejó de funcionar. Rankin perdió el control del caza y no le quedó otra opción que eyectarse a ni más ni menos que 14 kilómetros de altura sobre el suelo. Esto suma casi dos veces el punto más alto sobre la tierra, el monte Everest, de unos 8.848 metros.

Su cuerpo estaba completamente hinchado por la repentina descompresión sufrida al eyectarse del avión sin traje presurizado. Además, Rankin estaba congelándose, ya que la temperatura exterior era de unos 50 grados bajo cero.

Por si eso no fuera suficiente para cualquier ser humano, se quedaba sin oxígeno. Al eyectarse, ya no contaba con ninguna ayuda para respirar a esa altitud donde el aire es tan poco denso que te hace víctima fácil del conocido “mal de altura“.

Pero no todo eran malas noticias para Rankin. El paracaidas se abrió con éxito al ser eyectado y eso le daría alguna posibilidad de salir vivo de ese infierno. Pero, en lugar de descender, ¡ascendió!

Al encontrarse dentro del cumulonimbo, las fuertes corrientes de aire ascendente que lo forman le empujaron con fuerza hacia lo más alto de la furiosa nube. Rankin lo describió más tarde de esta manera: “Me golpeó con un maremoto de aire, una enorme ráfaga, con la ferocidad de un cañón”.

En su terrorífico viaje a la cima de la nube, el granizo que ascendía junto a él le golpeaba con fiereza.

“Era como una jaula de violentos y fanáticos lunáticos; apaleándome, gritándome, intentando despedazarme con sus manos” explicó Rankin.

Durante cuarenta interminables minutos, Rankin avanzó junto a la nube. No era más que una gigantesca piedra de granizo con forma de piloto. Fue entonces cuando notó por primera vez la lluvia en su cara. En ese momento se dio cuenta de que estaba descendiendo por debajo de la nube; tremendamente herido pero aun así, por increible que parezca, estaba vivo.

Finalmente tocó tierra en Carolina del Norte, a más de 100 kilómetros del punto donde se había eyectado.

William H. Rankin escribió luego el libro en el que contó su experiencia dentro del cumulonimbo. El libro lo tituló “The Man Who Rode the Thunder”. Un libro muy recomendado.

Tras la pesadilla de Rankin, otra gente vivió más tarde situaciones similares. Una chica alemana, por ejemplo, pasó por algo parecido el 14 de Febrero del año pasado.

Ewa Wisnierska volaba en parapente cuando una tormenta la engulló y la ascendió casi hasta los 10.000 metros de altura. Fueron 20 minutos que no olvidará jamás.

“Salvé la vida porque me quedé inconsciente y mi corazón ralentizó mis funciones vitales” explicó.

No tuvo tanta suerte He Zhongpin, un paracaidista chino de 42 años al que engulló otra tormenta. Su cadáver apareció a 75 kilómetros del punto desde donde saltó. Estaba congelado y magullado.

Estos sucesos nos demuestran que el cumulonimbo debe tratarse con muchísimo respeto.

Una respuesta to “Cumulonimbos: No Pasar”

  1. anto y aylu Says:

    no se entiende nada


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: